Grupos de Investigación
En el marco de la educación superior contemporánea, los programas doctorales se constituyen en la cúspide de la formación académica, en donde la generación de conocimiento original, riguroso y de alto impacto es el objetivo central. La fortaleza de un doctorado no se mide únicamente por su estructura curricular o por la calidad de su planta docente, sino por la existencia de una infraestructura investigativa sólida, coherente y funcional que articule de manera orgánica las intenciones formativas con la producción científica. Dentro de esa infraestructura, los grupos y líneas de investigación no solo son componentes estructurales, sino auténticos ejes vertebradores que garantizan la pertinencia, la coherencia y la sostenibilidad del programa en el tiempo.
Tal como afirman Etzkowitz y Leydesdorff (2000), la universidad del siglo XXI se configura como un espacio de interacción entre actores académicos, productivos y sociales, y los grupos de investigación constituyen el mecanismo privilegiado para catalizar esa interacción.
El modelo UNICA parte de un principio fundamental: la investigación no se enseña únicamente en el aula, se vive y se construye en entornos colaborativos donde las preguntas, los métodos y los hallazgos se someten a escrutinio constante. Por ello, los grupos son comunidades de práctica investigativa que, siguiendo la noción de Wenger (1998), se constituyen a partir de un interés compartido, un repertorio común de conceptos y metodologías, y una dinámica permanente de aprendizaje mutuo.
Estos grupos cumplen múltiples funciones simultáneas y complementarias. En primer lugar, función formativa, al constituirse en espacios donde los doctorandos aprenden a investigar investigando, bajo la tutoría y el acompañamiento de investigadores experimentados. En segundo lugar, función productiva, al generar conocimiento validado científicamente que se traduce en publicaciones, prototipos metodológicos, materiales educativos y propuestas de política pública. En tercer lugar, función articuladora, al vincular el trabajo individual de tesis con las agendas colectivas de investigación, evitando la dispersión temática y fomentando la sinergia entre proyectos. Finalmente, cumplen una función de proyección, al conectar la universidad con redes académicas nacionales e internacionales, fortaleciendo su visibilidad y capacidad de incidencia.
Desde el punto de vista epistemológico, los grupos y líneas de investigación de UNICA, se han definido con un equilibrio cuidadoso entre pertinencia local y proyección global. Se reconoce que la educación enfrenta retos específicos asociados a desigualdades históricas, diversidad cultural, brechas tecnológicas y tensiones entre tradición e innovación. Sin embargo, esos desafíos no son ajenos a tendencias mundiales como la transformación digital, el cambio climático, las migraciones o la crisis de legitimidad de los sistemas educativos. Por ello, cada grupo y línea articula una mirada situada con un diálogo constante con marcos teóricos y debates internacionales, lo que permite a los doctorandos desarrollar investigaciones que sean a la vez relevantes para su territorio e interesantes para la comunidad científica global.
En el plano organizativo, el sistema de grupos de investigación se estructura en cuatro grandes núcleos temáticos que agrupan un total de doce líneas especializadas. Esta organización responde a un criterio de amplitud temática que permita abarcar las principales dimensiones del campo educativo, pero también de precisión y enfoque, para evitar la dispersión y asegurar la coherencia interna de cada grupo. La elección de estas áreas responde a un proceso de diagnóstico académico, análisis de políticas educativas, identificación de tendencias de investigación y consulta con expertos nacionales e internacionales.
La relevancia de estos grupos y líneas dentro de la infraestructura de los programas radica en que no son compartimentos estancos, sino espacios interconectados que favorecen la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad. Los programas que desarrollan su tesis en una línea específica puede nutrirse de marcos teóricos y metodológicos de otras líneas, participar en proyectos conjuntos y acceder a redes más amplias de colaboración. Además, los grupos funcionan como plataformas de gestión del conocimiento, donde se sistematizan datos, se comparten recursos y se generan productos de investigación con impacto real.
En términos de gestión académica, la existencia de los grupos y líneas permite al programa cumplir con estándares de calidad establecidos por organismos nacionales e internacionales de acreditación, que exigen evidencias de producción científica, vinculación con el entorno y pertinencia social. Pero más allá de los criterios formales de evaluación, su valor radica en la capacidad de construir una cultura de investigación sólida en la que los doctorandos no son receptores pasivos de conocimiento, sino protagonistas activos de su producción y difusión.