En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».
Reflexión del Evangelio de hoy
“Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo”
Seguimos con el gozo de la Pascua, contemplando las consecuencias de la gloriosa resurrección de Jesucristo, de cuya muerte y resurrección hemos participado por el bautismo para que andemos en una vida nueva. La oración colecta de este día nos centra en la fe y esperanza generada por el Resucitado.
La experiencia ateniense de Pablo, narrada en los Hechos de los Apóstoles, es una estupenda lección para nosotros. El apóstol cuenta lo que ha hecho mientras subía al Areópago. Ha mirado con atención los monumentos sagrados y destaca uno dedicado “Al Dios desconocido”. A partir de ahí comienza su labor de evangelización con los atenienses.
El discurso está bien fundamentado, tomando la referencia al Dios desconocido, comienza a exponerles quién es ese Dios único, llevándolos a considerar la enorme diferencia entre el Dios que se revela, único, creador de todo cuanto existe, que todo lo llena y transciende todo y la imposible semejanza de la divinidad con las figuras creadas por el hombre.
Creó al ser humano, haciendo a todos iguales en naturaleza y dignidad. Incluso hace referencia a sus poetas y filósofos, al indicar lo que ellos dicen: “Somos estirpe suya”. Es como si detrás de todo ese discurso estuviera el texto del Génesis: “hagamos al hombre a nuestra imagen, a imagen suya lo creo, hombre y mujer los creo”.
Hace la invitación, llegados a ese punto, a dar el paso a la conversión, remitiendo a Jesucristo resucitado de entre los muertos. “Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan…Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos”.
Todo lo venían escuchando con gusto. Había una cierta sintonía. El choque frontal se produce al mencionar la resurrección de entre los muertos. Unos lo toman a broma y otros, dejan el tema para otra ocasión, considerándolo disparate. Para el mundo griego el ser humano es solamente alma, la corporeidad es un encarcelamiento del que hay que escapar.
El necesario diálogo con la diversidad cultural aparece acentuado al final de la experiencia paulina. Tener en cuenta, no solo la visión de Dios que puedan tener, sino la visión del ser humano mismo. Ese problema lo tenemos hoy. En la medida que se puede tener una comprensión inapropiada del ser humano, hombre y mujer, el anuncio de la novedad proclamada por Jesucristo, su misma resurrección puede quedar cuestionada.
“Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria”
Una explosión de júbilo llena al salmista al considerar la presencia gloriosa del Señor. Toda la creación unida en la alabanza por las maravillas realizadas por Dios. La Pascua llena de júbilo a la Iglesia y en ella a cada bautizado, yendo más allá, para alcanzar a toda la creación, porque la presencia del Resucitado ilumina a toda la creación.
“Os guiará hasta la verdad plena”
Jesús instruye en la última cena a sus discípulos. En esa instrucción, la referencia a la promesa de la donación del Espíritu es clave. La comprensión de todo lo que él ha revelado se irá realizando bajo la guía del Espíritu, que todo lo conoce y sondea la intimidad. No revelará nada nuevo, porque todo ya ha sido dado a conocer en el Hijo. Si el Hijo ha comunicado todo lo que ha oído al Padre, eso mismo refiere al Espíritu: “Hablará de lo que oye y comunicará lo que está por venir”.
Somos introducidos en la intimidad de Dios por medio de Jesucristo llevados por el Espíritu. En nuestro proceso de fe, vamos avanzando en el conocimiento de la Verdad. Por eso la formación permanente del bautizado juega un papel importante en su vida y misión. De ella se ocupa el Espíritu que nos va llevando a entender y aplicar lo que Jesús nos ha revelado.
Por eso siempre estamos en camino y en el Camino somos instruidos. No podemos ni debemos dejar de lado el deseo de crecer en el conocimiento del misterio de Cristo y en el adecuado anuncio del mismo en el mundo contemporáneo.
¿Deseo avanzar en ese conocimiento?
¿Se trata de un conocimiento experiencial relacionado con la vida diaria y la misión en la sociedad de la que formamos parte?
Tomado de: https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/13-5-2026/
Autor: Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. – Convento de Santa Cruz la Real (Granada)