Gestión Pastoral

UNICA comprende la Pastoral como función misional que orienta, impulsa y soporta la dimensión espiritual y religiosa de la persona, en relación consigo mismo, con Dios y con el entorno, todo orientado al descubrimiento del sujeto como ser digno y solidario, con disposición de servir desde sus talentos para mejorar las condiciones de vida en su entorno familiar y social.

La Pastoral presenta a Jesucristo a la Comunidad universitaria y las comunidades con quienes interactúa, a través de un Evangelio vivo y salvador, donde los procesos de evangelización se relacionan con la cultura, el respeto y el reconocimiento de la diversidad de creencias, prácticas y pensamientos. El Bienestar Universitario es otra función misional que promueve el desarrollo humano y la formación integral de los miembros de la Comunidad universitaria, con la finalidad de contribuir a su calidad de vida a través de diferentes programas, procesos y servicios que incorporan la dimensión artística, deportiva y biopsicosocial.

UNICA favorece la construcción de identidad y el sentido de comunidad en cada miembro de la Institución, en relación con el contexto sociocultural del cual hacen parte e interactúan. Con lo anterior, las funciones misionales de la Pastoral reconocen:

  1. La dimensión espiritual de cada persona: acoge la esencia humana y la acerca al descubrimiento de su individualidad e identidad. Esto en relación con lo trascendente, sus creencias, su entorno social y ambiental.
  2. La necesidad de atender la invitación para ser una universidad en salida misionera, una Institución de educación superior en donde no falte “la experiencia del Kerigma, el diálogo a todos los niveles, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, el fomento de la cultura del encuentro, la necesidad de crear redes y la opción por los últimos.
  3. También la capacidad de integrar los saberes de la cabeza, el corazón y las manos.
  4. La dimensión biopsicosocial y ética que permiten comprender la integralidad de la persona desde su condición humana y bienestar.
  5. La formación integral desde las diferentes formas en las que el ser humano se desarrolla en la vida en comunidad.
  6. La persona a través de sus prácticas políticas, culturales, identitarias, económicas y sociales se configura como un actor dentro de la vida en sociedad pues valida, confronta y adopta actuaciones que conllevan a una convivencia en el marco del respeto de los derechos y deberes del ser humano consigo mismo, con los demás y con su entorno.
  7. La importancia de contribuir a la construcción de escenarios de convivencia que permitan materializar la paz, en el marco de una sociedad crítica, reflexiva y consciente de la diversidad, la igualdad, el respeto, el amor, la equidad y la justicia, como valores fundantes de la dignidad humana.
  8. Las competencias, la ética, la responsabilidad y el compromiso de la Comunidad universitaria con el desarrollo de su entorno, permiten el fortalecimiento de vínculos con la Institución misma, la sociedad, el contexto laboral y productivo, a la vez que generan relaciones que aportan a su formación humana, a su desempeño profesional y a su rol social.
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