Comienza la elaboración del Ensayo de coherencia problema–teoría–metodología que dará forma al proyecto Modelo Neuroeducativo para Fortalecer la Relación entre Emociones y Aprendizaje en Estudiantes de Noveno Grado, liderado por la investigadora Gómez Rodríguez Lianys desde el Doctorado en Ciencias de la Educación. Este primer producto, concebido con un enfoque de integración conceptual y un criterio de articulación clara y argumentada, establece la base para una investigación que se distingue por su carácter innovador en la producción de conocimiento educativo para la educación secundaria.
La investigación propone una aproximación neuroeducativa que integra hallazgos sobre atención, memoria y regulación emocional con teorías pedagógicas y prácticas escolares concretas. Al articular procesos neurobiológicos y experiencias socioemocionales con estrategias didácticas, el estudio ofrece una lectura renovada de cómo las emociones facilitan o condicionan los aprendizajes en la adolescencia, y plantea rutas prácticas para potenciar la enseñanza en noveno grado. Esta combinación de marcos teóricos y aplicaciones pedagógicas sitúa al proyecto como una contribución novedosa en el campo de la educación secundaria.
La innovación metodológica incluye la adaptación de medidas de evaluación emocional y cognitiva, protocolos de observación en aula y herramientas de registro sensibles al contexto escolar. Estos instrumentos permitirán captar la complejidad de las interacciones emocionales en entornos educativos reales y generar evidencia rigurosa sobre los mecanismos mediante los cuales los estados emocionales inciden en la atención, la consolidación de la memoria y la motivación escolar en estudiantes de secundaria.
Los usos potenciales de esta investigación incluyen instrumentos institucionales de evaluación y seguimiento que incorporen indicadores emocionales vinculados al aprendizaje; y recursos académicos —artículos, ponencias y materiales de formación— que enriquezcan la discusión sobre educación secundaria y neuroeducación.
La investigación se concibe como un proceso situado y colaborativo: la validación con la comunidad educativa garantizará la pertinencia de los instrumentos y la aplicabilidad de las propuestas, facilitando que los hallazgos se traduzcan en intervenciones sostenibles y en capacidades locales para continuar procesos de mejora educativa. Asimismo, los insumos generados pueden servir como base para programas de capacitación docente y proyectos piloto replicables en contextos similares.