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Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 17, 10-13

Cuando bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».

Él les contestó:
«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».

Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

Reflexión del Evangelio de hoy

“…fuiste designado para aplacar la ira antes de que estallara…”

Este texto tiene una unidad muy importante con el Evangelio que vamos a leer: Elías es un hombre celoso, un hombre fiel, con una preocupación inmensa en preprar los caminos, en reconciliar, en buscar lugares de encuentro para que el Mesías pudiera llegar.

La palabra de Elías, como sería la de Juan, es como una antorcha que quemaba, pero que, en definitiva, solo buscaba la reconciliación antes de que la ira estallara.

Así, deben ser nuestras palabras, a pesar de que a veces suenan como un trueno, llevar siempre a esa reconciliación “entre padres e hijos”, una reconciliación que restaure una sociedad rota ahora por la mentira, la violencia y el desánimo.

“Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos”

El adviento es un tiempo de espera y de esperanza, en cambio el Evangelio de hoy nos cuenta la historia de dos fracasos: el de Juan Bautista y el de Jesús mismo. Elías (referido a Juan) ya ha venido e hicieron con él lo que quisieron, el Hijo del hombre también ha venido y va a padecer.

Parece que no es esperanza lo que transmite, en cambio en este corto texto nos muestra algo que vivimos cada día en nuestra vida: el fracaso, el no ser comprendidos, el sentirnos diferentes que nos asusta y no vemos en ello nada que valga la pena. Sin embargo, para los que seguimos a Jesús, sabemos que el fracaso, el dolor, la persecución, no es lo definitivo, sino que es un paso, a veces necesario, para comprender un estilo nuevo de vivir: la vida, la resurrección, pasa por momentos que parecen definitivamente infranqueables, pero que en verdad, es un camino que humaniza, abre nuevas perspectivas e, incluso, nos llena de esperanza.

El recuerdo este adviento del fracaso por el pasaron tanto Juan como Jesús, hombres buenos, no lleva al desánimo, ni a la desesperanza, sino a una visión luminosa: que la vida vale la pena; ser seguidor de Jesús vale la pena, a pesar de que a veces parece una vida sin salida. ¿Hay algo que dé más esperanza?

Tomado de: Evangelio del día 13 de diciembre de 2025 y comentario – dominicos

Autor: Hno. Fray Antoni Miró Gallego O.P. – Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)

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